miércoles, 22 de septiembre de 2010

FUNDAMENTOS DEL MOVIMIENTO HUMANISTA INTERNACIONAL LA ORDEN>>



A la vista del noticiero cotidiano pletórico de aberraciones, violencia, guerra y terrorismo, que no perdonan ni a jefes de Estado, ni a persona alguna, ni siquiera la figura del presidente, si abundamos nuestras búsquedas analizando y sintetizando los últimos siglos vividos por esta decadente Humanidad, se nos hace evidente y necesario un nuevo impulso de la Jerarquía Universal para crear un Movimiento Humanista Internacional llamado “la Orden” un movimiento que se atreva a señalar los errores cometidos no para hacer escarnio sino para aprender, ya que nuestra civilización degenera, y lo que antes eran elementos de cultura y protección se han convertido en instrumentos maléficos que promueven una “enanocracia” en donde se trata de igualar cada vez a la altura de lo mas bajo y de lo mas absurdo. Lo feo, lo cruel, lo contaminante, lo cobarde, lo podrido prevalece sobre unos pocos valores morales que aun se mantienen en puja continua con una gran ola de locura colectiva.


Nunca hubo tantos millones de hambrientos, de criminales y anormales en el mundo dentro de la historia conocida. Hemos saturado el planeta de subhumanos que imponen sus instintos bestiales, su arte sucio, su política estéril, su ciencia al servicio de las trivialidades, cuando de no de pavorosos engendros bélicos que hacen del terrorismo su trabajo.

Nacen niños monstruosos por la radiación nuclear de varios reactores mal cuidados, circulan temores supersticiosos sobre el próximo fin de mundo en el 2012, los ricos son cada vez más absurdamente ricos y los pobres cada vez más Infra-humanamente pobres. Los Países llamados del “tercer mundo” o “en vías de desarrollo” ni se desarrollan ni están casi en el mundo, hundiéndose poco a poco en su propia miseria  y arrastrando a las naciones más avanzadas a un mimetismo de sus miserias y frustraciones. La riqueza no trae distinción ni aristocracia, si no corrupción y la pobreza no esta acompañada por la humildad, si no por la vanidosa demostración de sus miserias.

Si quieres conocer a alguien sin esperanza dirígete a un joven que es precisamente quien tendría que tener los mas fuertes y brillantes ideales y ni siquiera saben que es eso.

Mientras tanto los viejos se injertan pelos en sus calvas, se inyectan almohadillas artificiales para cubrir sus ya desencarnados huesos. La humanidad participa, más o menos inconcientemente en una gran marcha contra natura de perspectivas futuras nada felices y llenos de miedo.

Ante esta situación que se agrava día a día, se levantan nuestro ideal, como un solitario grito de esperanza, nuestra propuesta de un hombre luz, que es la encarnación de ese grito de esperanza. No nos referimos a distintos colores de piel, a diferente status social, ni tampoco hacemos referencia a pueblos elegidos. Lo que proponemos es algo mas profundo y mas practico, estamos cansados de teorías irrealizables, de afirmaciones en el vacío histórico, sin más apoyo que las lenguas de los fanáticos, desinformados del nuevo concilio de la paz.

Proponemos una regeneración de la humanidad, a partir de un pequeño “grupo-piloto” que le muestre sus resultados con eficacia y posibilidad de renovación humana en todas las latitudes y longitudes. Esta regeneración parte de lo espiritual, pues la crisis de espiritualidad es la que padecemos, siendo todas las demás sus reflejos.

“Busca y se te dará, toca y se te abrirá” son palabras muy viejas extraídas de otras mas antiguas todavía, pero siguen siendo validas, tan validas como en la aurora de los tiempos y lo serán aun en el ocaso del mundo. Conociéndose a si mismo el hombre conoce su esencia divina y lo reconoce en donde quiera que este, la pequeña fe en Dios es reemplazada por la evidencia natural de Dios, este cambio interior a través de la alquimia interior de la filosofía de acción de LA ORDEN, se  refleja en todos los planos. Paulatinamente el hombre interior resurge entero y macizo de vivencia y fuerza desde el fondo de si mismo e imprime su sello a todos sus pensamientos, sentimientos, palabras y obras.

Nuestra filosofía es esotérica, por cuanto constituye un AMOR a la Sabiduría que todavía no poseemos, por aquello que todavía esta escondido a nuestra visión y eso es lo esotérico, lo oculto, lo escondido, no por maldad premeditada de nadie, sino por nuestra propia ignorancia. Lo esotérico comienza ahí donde acaba nuestro conocimiento de las cosas. Exoterizar lo esotérico, hacerlo visible es la vía de la enseñanza, luego una vez recogidas las enseñanzas, hay que volverlas a internalizar, a esoterizar, por la vía de la comprensión. Vemos aquí dos corrientes perpetuas que fluyen en sentido contrario y se complementan. Por otra parte, no basta el ejercicio de la razón para desvelar lo esotérico, hasta que el conocimiento no se hace parte de la vida misma del individuo, sigue siendo tan esotérico como mientras permanecía escondido al intelecto.

Siempre se ha relacionado lo esotérico con los misterios, con el sigilo con que cubrían estos rituales experienciales destinados a promover “el segundo nacimiento del hombre” es decir, su autentico despertar interior. Sin embargo, se olvida que los misterios no solo se pueden relacionar con lo oculto sino como su propia raíz etimológica lo indica con la mística, con esa fuerza ascensional del alma que escapa de la prisión material para ir en busca de su ancestro. La Mística es así, una filosofía, un amor al conocimiento de las esencias espirituales que mueven a la humanidad.  La Mística es amor a la sabiduría que brota de lo infinito, y se expresa en aquellos “secretos” que en cierta forma ya vibran en cada hombre, aunque acallados a veces. La sola pregunta del filosofo que se coloca ante la vida ya indica la presencia de la respuesta, aunque esa respuesta no sea conciente en un principio.

El problema que tiene y tuvo casi siempre la filosofía esotérica es que a fuerza de ser sutil se presta a malas interpretaciones,  con lo cual suele predominar una imagen falsa antes que la verdadera, por aquello que más mancha un puñado de barro, que lo que logra clarificar un chorro de agua limpia.

LA ORDEN no es ajena a la repercusión de estos problemas y el hecho de existir en un mundo conflictivo nos lleva a las mas de las veces, no solo a impartir la enseñanza de la filosofía esotérica, sino a combatir los torpes efectos del esoterismo mal entendido por otras personas o pseudo escuelas.

Debido al auge que a partir del siglo pasado tuvo el redescubrimiento de las culturas orientales, con su carga de mística y ocultismo, se ha planteado la incorrecta idea de que todo esoterismo ha de ser forzosamente oriental. Orientalismo y esoterismo han llegado a convertirse en sinónimos para la gente poco preparada, desconociendo el hecho de que todas las antiguas civilizaciones han tenido matices que aun pueden observarse en el presente en todas las tradiciones del mundo, ni bien se quiebra la cáscara del snobismo y materialismo.

Otro error frecuentemente es el creer en un elitismo espiritual, propio de aquellos que han logrado realmente desentrañar los misterios. Aquí se observa una disyuntiva, quienes realmente han logrado desentrañar los misterios, no practican ningún tipo de elitismo y por el contrario, en aras de una generosidad creciente vuelcan sus conocimientos en los demás hombres para compartir entre todos el sagrado tesoro de la sabiduría. Y quienes se consideran “seres a parte” gracias a sus conocimientos es que no han logrado desentrañar ni el mas simple de los misterios, el de que la sabiduría une y no separa.

Sin agotar el tema, señalamos también el peligro del esoterismo concebido como una practica de fenómenos con el insaciable deseo de mover fuerzas que otros no mueven y dominar poderes que otros desconocen.

Este fenómeno se suele presentar en dos vertientes, bajo la farsa de quienes se enriquecen aprovechándose de los incautos e ignorantes y bajo la saturación de quienes jugando con fuego, terminan por quedar anestesiados para el verdadero fenómeno de la transformación interior.

No es trabajo fácil, pero si necesario, no existen trampas ni escamoteos, ni toques mágicos que puedan regenerar al hombre, es con su propio esfuerzo, siguiendo correctas vías a la velocidad adecuada como lo conseguirá. Por un camino natural, pues los “milagros” no existen mas para los que creen en ellos, basados en su ignorancia.

Un hilo incandescente conectado a un acumulador eléctrico fue “milagro” para las masas en la antigua babilonia, y la brújula era “milagrosa” antes de que los marinos indo-árabes lo popularizaran. No ofrecemos milagros, ofrecemos soluciones. Y la mejor solución es el hombre nuevo. No basta con cambiar el mundo ni ello es necesario, con cambiar la perspectiva que del mundo tiene el hombre es suficiente.

La clave esta en el hombre y el es como decían los presocráticos, “la llave de todas las cosas”.



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